Aún hoy puede resultar complicado encontrar un maridaje perfecto entre vino y chocolate. Hasta hace unas décadas, el maridaje parecía casi imposible: ambos productos regalan emociones y sensaciones organolépticas intensas y muy diferentes entre sí. No es casualidad que ambos se consideren afrodisíacos y que ambos contengan taninos.
Por qué es un maridaje difícil
La dificultad surge del hecho de que los taninos del vino y los del cacao pueden entrar en conflicto entre sí, mientras que las grasas de la manteca de cacao tienden a hacer más pesada la percepción del vino en boca. Por ello, un maridaje logrado requiere atención: la estructura, el aroma y el dulzor de ambos productos deben guardar proporciones similares.
Cómo maridar vino y chocolate
La regla general es sencilla: cuanto mayor sea el porcentaje de cacao en el chocolate, mayor deberán ser el alcohol y el cuerpo del vino elegido para acompañarlo. Si el chocolate es negro, el vino también debe tener un carácter decidido. Otra regla fundamental se refiere a la calidad de ambos productos: un maridaje logrado siempre parte de materias primas de calidad.
Las combinaciones que hay que probar
No existe una combinación perfecta en términos absolutos: la mejor manera de descubrir los propios maridajes preferidos es experimentar con distintos tipos de chocolate y vinos diferentes. El chocolate blanco, compuesto por manteca de cacao, azúcar, leche en polvo y, a veces, vainilla, combina bien con un espumoso como el Moscato d’Asti o con un vino dulce tranquilo como el Riesling de vendimia tardía o el vino de hielo de Val di Susa. Para quienes prefieren el tinto, el chocolate blanco también puede maridarse con un Pinot Nero, un Beaujolais o un Oporto rosado.
Con el chocolate negro, que contiene cacao en polvo y manteca de cacao sin leche, se puede optar por vinos tintos estructurados como Zinfandel, Cabernet Sauvignon y Merlot, o por un passito dulce o un Oporto. El chocolate con leche, o un postre recubierto de chocolate con leche, combina bien con Pinot Nero, Merlot, Gewürztraminer o vinos tintos de vendimia tardía.
Nuestra sugerencia
No tengáis miedo de experimentar con vuestros maridajes: a veces, los resultados más sorprendentes nacen precisamente de los intentos menos previsibles. Para esta Pascua, por ejemplo, os sugerimos probar nuestro Valli Ossolane DOC Rosso Vigna Vagna junto con un buen chocolate negro y hacernos saber qué os parece.
Si queréis descubrir personalmente otros maridajes entre nuestros vinos y los productos del territorio, podéis reservar una cata directamente en la bodega.
Un tema siempre actual
El maridaje entre vino y chocolate sigue siendo objeto de debate entre sumilleres y aficionados, señal de cuánto este tema sigue siendo fascinante y nunca del todo resuelto: precisamente esta apertura interpretativa es lo que hace que el asunto resulte siempre interesante de explorar, temporada tras temporada, ocasión tras ocasión.
Una última idea: organizar una pequeña cata guiada en casa, con varios tipos de chocolate y varios vinos para comparar, puede convertirse en una forma divertida e instructiva de pasar una velada entre amigos.
Dos placeres, infinitas combinaciones por probar.
Un maridaje para vivir, no solo para leer.
Dos mundos que, con el cuidado adecuado, se encuentran bien.
Una última idea: proponer una pequeña degustación guiada durante una cena entre amigos sigue siendo una de las formas más sencillas de hacer memorable una velada.
Dos placeres, infinitas formas de encontrarse bien.
Dos placeres que, con cuidado, siempre se encuentran bien.
Experimentar con el maridaje entre vino y chocolate puede convertirse en parte de un recorrido de cata más amplio: en nuestra bodega organizamos catas guiadas en las que los vinos de Val d’Ossola se proponen también junto con productos de repostería del territorio, para una experiencia de sabor completa.
Probar distintas combinaciones sigue siendo la mejor forma de descubrir qué maridaje entre vino y chocolate se prefiere realmente.