Vigneto storico in Val d'Ossola

La tradición del vino en Ossola: del siglo XIV hasta hoy

La tradición del vino de Ossola parte de un testamento de 1309, que ya menciona el Prünent como variedad destinada al vino de misa en Domodossola.

La tradición del vino en Ossola es más antigua de lo que podría pensarse y hunde sus raíces en documentos que se remontan a hace más de setecientos años.

Un testamento de 1309

El testimonio escrito más antiguo del vino de Ossola y de la variedad Prünent se remonta a un testamento fechado el 18 de mayo de 1309: Dumino di Pello, de Trontano, legó a perpetuidad nueve staia de vino al año al convento de los frailes franciscanos de Domodossola. El documento especificaba que el vino debía proceder íntegramente del Prünent de su viñedo y destinarse exclusivamente a la celebración de la Santa Misa: una prueba directa de que el Prünent ya era, en el siglo XIV, la variedad autóctona por excelencia del Valle de Ossola.

Un territorio de producción bien definido

A lo largo de los siglos, la viticultura de Ossola se ha consolidado en un territorio preciso, que hoy comprende los municipios de Beura-Cardezza, Bognanco, Crevoladossola, Crodo, Domodossola, Masera, Montecrestese, Montescheno, Pallanzeno, Piedimulera, Pieve Vergonte, Premosello-Chiovenda, Ornavasso, Trontano, Viganella, Villadossola y Vogogna: la zona reconocida hoy por la DOC Valli Ossolane.

Del convento franciscano hasta hoy

Desde el testamento de Dumino di Pello hasta hoy, el hilo que une el territorio con su variedad autóctona nunca se ha roto: el Prünent, antiguo clon del noble Nebbiolo piamontés, continúa cultivándose en las mismas laderas en terrazas que hace siglos proporcionaban el vino para la Misa de los frailes de Domodossola.

Una historia para degustar

Para quienes deseen recorrer esta historia con sus propios sentidos, una degustación en bodega es la forma más directa de descubrir un vino que acompaña a Ossola desde hace más de setecientos años.

Un patrimonio por redescubrir viñedo a viñedo

Cada municipio de la DOC Valli Ossolane conserva pequeñas particularidades en el cultivo de la vid, fruto de siglos de adaptación a microclimas y exposiciones diferentes: un mosaico de saberes locales que hace que la tradición vitivinícola de Ossola sea mucho más rica de lo que su dimensión numérica podría sugerir y que merecería una documentación más profunda que la disponible actualmente.

Un patrimonio reconocido a nivel europeo

El reconocimiento de la DOC Valli Ossolane, junto con el trabajo de cada productor, ha permitido en los últimos años dar a conocer esta tradición también fuera de las fronteras regionales, participando en ferias y concursos enológicos nacionales e internacionales: un camino aún en curso, pero que está devolviendo gradualmente al vino de Ossola la visibilidad que su historia merecería.

Un futuro que mira al pasado

Los actuales productores de la DOC Valli Ossolane miran cada vez más a este pasado secular como fuente de inspiración, recuperando técnicas de cultivo tradicionales y variedades históricas en un recorrido que une innovación enológica y respeto por la herencia dejada por generaciones de viticultores de Ossola.

Setecientos años de historia, en cada copa servida.

Setecientos años de historia, en cada copa servida con esmero.

Una última nota: cada botella producida hoy en el Valle de Ossola lleva consigo, idealmente, el eco de aquel testamento de 1309 que fue el primero en relatar el vínculo entre esta tierra y su vino.

Setecientos años de historia, en cada copa servida con esmero.

Setecientos años de historia, servidos en cada copa.

Un patrimonio que contar

La larga tradición vitivinícola de Ossola no es solo historia de libros: pervive de forma concreta en los viñedos en terrazas que todavía se cultivan, en las antiguas bodegas recuperadas y en el trabajo de quienes hoy siguen produciendo vino en estas laderas. Cada generación ha tenido que afrontar retos diferentes, desde la filoxera hasta el abandono del campo en el siglo XX, pasando por el renacimiento más reciente vinculado al turismo enogastronómico.

Visitar una bodega de la zona hoy significa, por tanto, también entrar en contacto con esta historia de siglos, hecha de continuidad y recuperación, en la que cada botella cuenta una parte de la relación entre el ser humano y la montaña.

Esta continuidad histórica hace que cada visita a la bodega sea una ocasión para comprender mejor las profundas raíces de la viticultura de Ossola.

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